Me refiero a la escritora y activista gallega María Xosé Queizán y a nuestro joven poeta, narrador y estudioso Xuan Santori. Los hermano aquí por varios motivos. El primero por la actualidad literaria de sus libros más recientes: el ensayo Anti natura de la Queizán, en ediciones Xerais, y el libro La fábrica de lluz (Universos, Mieres), escrito por Santori en ese género misceláneo que inició con La heredad y que de creativo que es todavía no tiene nombre. El otro motivo viene ya implícito en los matices de lo que acabo de decir y es más regional: alude las literaturas norteñas y a la relación y los ritmos dispares -en concreto- de las letras gallegas y de las asturianas. A María Xosé la llamo a sabiendas la Queizán como si fuera una diva de la ópera o de la danza; no le pongo comillas a ese la , como hace el tonillo machista con el nombre de las chicas atrevidas. Y lo que comienza a fijar Santori a partir de algunos antecedentes (pero pocos) –que no es novela, ni diario, ni libro de relatos o poemas, ni ensayo, ni prosa poética, siéndolo todo al mismo tiempo– bien pudiera llamarse algo así como literatura reflexiva o conceptual. La lengua asturiana de Santori, acorde con eso, pasa del documento directo del habla de época a un nivel de construcción peculiar que a mí me gusta tanto como me interesa. La crónica contada a Xuan por Jesús Vázquez (la coincidencia del nombre con otro de la actualidad mediática me parece poética) transcurre en la zona de Grau, en 1937 y podría titularse también Los Nudos : de ellos se libra Vázquez con valor para escapar por fortuna de la muerte. Dos años después de ese episodio nace María Xosé Queizán. Así pues la espléndida y patriótica madurez, diría yo, de la escritora viguesa contempla todo el arco del galleguismo más intenso -y triunfante- para llegar hasta el compromiso cada vez mayor de Queizán con la lucha de las mujeres, del que son muestra la revista que dirigió –Festa da palabra silenciada y este libro de ahora, Anti Natura : de discurso claro, referencias justas y doctrina segura feminista, sin excluir los temas sexuales. Que Galicia va por delante de nosotros varias décadas en su cultura nacional es evidente. Pero si releemos ese poema mayor de Queizán que es Dona dos Cárpatos percibiremos en su tono elegíaco y crítico algo de lo que, por siempre, nos une y unirá.

* Escritor y filósofo.

Artículo publicado en el periódico La voz de Asturias, el 16 de noviembre de 2008.