Nos citan en “La Voz de Asturias” y nos gusta, por eso ponemos el enlace aquí, y el texto de Lluis Xabel Álvarez a continuación:

OCTUBRE / INES / “ARMENSALLE”

Al sol de este verano extendido un currante que arrastra bulto de peso se para a encender lo que a todas luces es un Montecristo -el cigarro puro-, tamaño cuatro. Le cuesta pero lo logra. Así está la crisis. Por contraste, a mí no se me despinta la memoria de estos días de Octubre: aquella Revolución de 1934. Se entrelaza el relato de las anécdotas familiares de cada quien con una versión de los acontecimientos cada vez más común y aceptada. El tiempo cura las heridas? Sin duda, pero exige cada vez más examen y verdad. Leyendo las anécdotas ajenas se da cuenta uno de hasta qué punto les pasa lo mismo a las propias: que lo que ha pasado en la familia, lamentable o glorioso, se transmite en forma de mito y de arquetipo. Es imposible mantener los detalles rastreros o casuales, que desvalorizan la efeméride. Yo quiero estar cerca de lo del 34 por algo que resulta obvio: que lo más antiguo cae más cerca de mi nacimiento que de mi presente. Sea lo que sea Octubre-34, revolución utópica, traición a la República, inconsciente afirmación nacional asturiana, episodio de la lucha de clases en España, ocurrió catorce añitos antes de mi orto. Si recuerdo desde hoy lo que me pasó hace esa cantidad de años, en 1994, es como si fuera ayer. Pero la pesada herencia del 34, en mi pueblo ´llangreanu´, me ha hecho viejo desde el inicio. Los clásicos lo decían de diversas maneras: “Nacemos viejos; hay que esforzarse por morir jóvenes”. Yo me esfuerzo en eso pero otras gentes lo hacen sin duda mejor que yo. Que la vida del intelecto es un camino hacia la juventud lo demuestra la trayectoria de Inés, dado que mayormente “Inés” es, en el ámbito universitario de aquí, Inés Illán, la filóloga, escritora y activista. Ella acaba de publicar “Armensallé, del tejido y la escritura. Manifiesto fenicio” (Universos, Mieres). ´Armensallé´ significa ´libro´ y ´libre´ en romaní. Lo del manifiesto le viene a Inés de lejos: del casticismo conceptual de Agustín García Calvo. Como él exhibe su erudición grecolatina en un castellano descarado y chispeante. Resuenan Valle Inclán y García Lorca y la telúrica voz de las diosas madres y hermanas. Inés Illán se muestra plástica y flexible, abierta a los espectros de los asuntos y a todos los asuntos de los espectros. Es una futurista impenitente.