«Evaristo Valle tuvo una vida muy prestosa y completa»

Sidoro Villa presenta una biografía sobre el pintor gijonés

Lo suyo es la ficción, pero una convocatoria de la editorial Universos para realizar una biografía destinada al público infantil sobre el personaje que eligiera dio como resultado ‘Evaristo Valle, el pintor del antroxu’. El escritor, ilustrador, maestro de primaria y columnista de EL COMERCIO Sidoro Villa Costales presenta esta tarde en Oviedo su cuarto libro, escrito en asturiano y englobado en la colección ‘Xente que mola’, que comienza con una trilogía sobre la vida de tres personajes, entre ellos la del pintor gijonés. Los otros dos libros son ‘Urraca l’asturiana’, de Cristina Muñiz Martín y ‘Einstein y la relatividá’, de Jorge Fernández García y Amparo Elena Sarrión.
«Evaristo Valle es un personaje mítico, me gusta desde siempre, por como pintaba y también por su vida, que es muy atractiva para novelarla», explicó ayer Villa. «Fue el que renovó la pintura asturiana del siglo XIX y tanto él como Nicanor Piñole sirvieron de ejemplo para los que vinieron después e hicieron pintura figurativa», añadió.
El libro hace un recorrido por la vida del pintor gijonés y, además, dedica un capítulo a su pintura. «Me prestó mucho trabajar en este proyecto por el personaje, porque tuvo una vida muy prestosa y muy completa; triunfó en muchos sitios, pero también pasó muchas dificultades, le tocó vivir la Guerra Civil y la posguerra y por aquel entonces tenía que pintar estampas y cosas pequeñas para venderlas rápido», comentó Villa.
Ajedrez con Lenin
Asimismo, el escritor poleso se centró en las anécdotas del pintor gijonés, muchas de ellas publicadas por el propio Evaristo Valle en un libro. «Estuvo en París a principios del siglo XX y de aquella hacía retratos para ganarse la vida. Un día, acudió a él un indiano de Argentina con una foto descolorida de su abuelo y le pidió un retrato que mejorara la foto y le diera un aspecto noble para colgarlo en el salón de su casa. Cuando Evaristo lo terminó, avisó al indiano para que fuera a buscarlo y éste envió a un mozo. El pintor estaba ocupado en otra cosa y le dijo al chaval que lo cogiera él mismo, pero se confundió y cogió un retrato de Napoleón que estaba en la misma sala. Pocos días después recibió un sobre con mucho dinero y el agradecimiento del indiano, que había quedado encantado con el resultado», relató Villa.
De París también es la anécdota de las tres partidas de ajedrez que Valle jugó en un café con Lenin sin saber que era el futuro líder de la revolución rusa. Y una más cercana tiene que ver con el Ayuntamiento de Gijón. «Le concedió una beca para París con la condición de que mandara un cuadro desde allí. Pero como le pareció poco dinero fue a casa de unos familiares en Noreña y se quedó allí; con tan mala suerte de que lo pillaron y le quitaron la beca», comentó el escritor poleso.
El enllaz d’esta entrevista ta equí, onde podemos ver al sonriente autor.